Mi eterna gratitud va primero a Dios por sus bendiciones; a mi madre, Esperanza Sánchez, por su amor y apoyo incondicional; a la ciudadanía que me eligió como su Presidenta en las urnas; y a mis compañeros presidentes de las parroquias por darme su valioso voto de respaldo.Hoy, mi compromiso de trabajar por mi parroquia y el bienestar de toda la ruralidad es más fuerte que nunca. ¡La gestión no se detiene!¡Gracias, gracias, gracias!






